Hay sucesos que son de difícil digestión y el que ocurrió el día 5 de enero en Málaga es muestra de ello. Cuesta digerir algo así por la víctima, por el acontecimiento y por la fecha. Lamentablemente y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con un político. Estoy de acuerdo con las palabras del alcalde malacitano que dijo que había sido un hecho inevitable. La muerte siempre gana la partida, aunque le pongamos trabas y aunque intentemos evitarla, siempre sale victoriosa... hasta el momento. Para los morbosos dejaré el debate de quién fue la culpa, de si se pudo evitar y demás asuntos escabrosos.
Este hecho demuestra lo que es la vida. Hay golpes muy duros y en momentos muy poco oportunos, pero hay que tirar adelante, como hizo la cabalgata en Málaga. Una decisión de valentía y de todos los calificativos loables que queramos. Decisión que tomó el padre de la víctima. Y la cabalgata siguió su camino tras un parón. Es decir, un golpe injusto que da la vida que nos hace estar unos instantes noqueados, pero que hay que intentar superar, aunque las heridas sigan eternamente abiertas.
Desgraciadamente, muchas veces las heridas o las cicatrices que nos dejan ciertos acontecimientos en la vida son necesarias. Nos tienen que enseñar a vivir con el dolor o a superarlo (al menos intentarlo).
Y la vida debe continuar como lo hizo la cabalgata de Málaga, aunque aún nos preguntemos ¿por qué?.
martes, 8 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Sonrían
Ante todo, ¡feliz año!. Bienvenidos a 2013. Sí, 2013. Soy superticioso pero al número trece no le tengo especial temor. No diré 2012+1 por una sencilla razón: el 2012 ha sido un año, no personalmente, muy negativo. No hace falta recordar los motivos. Así que 2012+1 no porque no quiero un año igual que éste que ha concluido. Si es un poco mejor, eso que se habrá ganado.
Normalmente al nuevo año se le piden tres cosas: salud, dinero y amor. No seré menos y pediré lo mismo. No me gustar ser más, pero, evidentemente, tampoco me gustar ser menos que nadie. Iremos por partes:
Salud: gracias a Dios, no he tenido ningún percance. Sólo pido que a los que me rodean no les falte. Es lo primordial. Si no tenemos salud ¿para qué queremos el dinero? Es algo muy típico, pero que realmente es verdad.
Dinero: si viene un trabajo, bienvenido sea. Dicen que el trabajo dignifica... y es verdad. Estar parado, no saber por dónde tirar, ni por dónde buscar hace que te sientas inútil. Más que desesperación es impotencia. Mira que no pido ser rico tan sólo poder vivir. No es tanto ¿verdad?. En estos tiempos que corre parece que sí es mucho. Esperemos que la cosa cambie.
Amor: teniendo a quien tengo a mi lado no me hace falta más.
Le pediré algo que me falta y que podéis estar notando en este blog: constancia. Tengo virtudes y muchísimos defectos. La constancia no se encuentra en mi lista de virtudes. Con un poco más las cosas me irían bastante mejor, sinceramente.
Eso sí, nos podrán recortar los sueldos, pero nunca dejemos de sonreír. La sonrisa es el arma más afilada que podemos tener. Nunca la perdamos.
¡Sonrían! No es un deseo, es una orden.
Normalmente al nuevo año se le piden tres cosas: salud, dinero y amor. No seré menos y pediré lo mismo. No me gustar ser más, pero, evidentemente, tampoco me gustar ser menos que nadie. Iremos por partes:
Salud: gracias a Dios, no he tenido ningún percance. Sólo pido que a los que me rodean no les falte. Es lo primordial. Si no tenemos salud ¿para qué queremos el dinero? Es algo muy típico, pero que realmente es verdad.
Dinero: si viene un trabajo, bienvenido sea. Dicen que el trabajo dignifica... y es verdad. Estar parado, no saber por dónde tirar, ni por dónde buscar hace que te sientas inútil. Más que desesperación es impotencia. Mira que no pido ser rico tan sólo poder vivir. No es tanto ¿verdad?. En estos tiempos que corre parece que sí es mucho. Esperemos que la cosa cambie.
Amor: teniendo a quien tengo a mi lado no me hace falta más.
Le pediré algo que me falta y que podéis estar notando en este blog: constancia. Tengo virtudes y muchísimos defectos. La constancia no se encuentra en mi lista de virtudes. Con un poco más las cosas me irían bastante mejor, sinceramente.
Eso sí, nos podrán recortar los sueldos, pero nunca dejemos de sonreír. La sonrisa es el arma más afilada que podemos tener. Nunca la perdamos.
¡Sonrían! No es un deseo, es una orden.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)